usa_dravier_599_DxO
Monday, 3 de September 2012

LA VISIÓN DE UN BEBE

Hubo una época que algo cambió en la habitación de los niños y ésta se llenó de multicolores objetos colgantes sobre la cuna o suspendidos del techo. Los objetos, de poco peso y en distinto plano, se movían a la mínima corriente de aire. Lo que pensarían los bebes ante las contorsiones de estos elementos con distinta forma pertenece a otro blog seguramente a carácter psico-cientifico; pero al mudo estático de peluches se incorporaron formas distintas y volúmenes danzantes a los pequeños suspiros.

Para ese entonces Calder ya había experimentado mucho con sus móviles y con su arte en general.

Aunque uno de mis cuadros preferidos es “Las lanzas” de Velazquez, difícilmente se me ocurriría colgarlo en la habitación de un niño; Miró entraría por la puerta grande de la mano de los móviles de Calder.

“Las lanzas” es como la premonición de la foto, con su personaje a la izquierda mirando el objetivo, un cuadro que pesa por su firma pues hay que ser muy tosco para no conocer a Velazquez.

Calder es unos de esos artistas que constituyó su obra como un juguete que todo el mundo acepta aun sin saber que pertenece al arte.

Una licencia para soñar.