LA CONGOJA DEL TIO VIVO
El Mistral llega sin ningún aviso y de mala manera, soplando a los gritos, pegando bofetadas a las plantas del pequeño patio y desparramando sillas y tiestos por los rincones. Descontrolado por no poder correr a su antojo por las edificaciones que no puede sortear, golpea todo lo que encuentra en una carrera a obstáculos (leer más)

